Carta IV
Don Juan, le escribiré una breve reflexión sobre nuestros compañeros del norte. Como usted sabe, don Juan, yo quería primero hablar de generalidades de nuestra sociedad, pero la llegada de nuevas noticias me obligan a hacer algo.
EL REBUZNO VASCO
Don Juan, a un hombre como usted, amante del deporte, no le extrañará que yo diga que los vascos son peculiares hasta en esto.
Los vascos tienen a bien, presumir a cerca de sus propios deportes. Deportes que nos muestran como son estos buenos individuos. Les gusta levantar piedras de gran peso, darle puñetazos a pelotas duras y más cosas que ellos saben, pero que yo desconozco. Que guarden su peculiaridad y que la promocionen con respeto es muy correcto.
Ahora bien, don Juan, hemos vivido un espectáculo lamentable. Varios chavales- entre risas y con la cara al descubierto- han quemado la enseña nacional durante el partido que disputaban las selecciones catalana y vasca. Más allá de hablar de si este partido se tenía que haber disputado o no, le diré que este deporte de coces y rebuznos que practican los vascos para con el resto de españoles no tiene cabida, ni siquiera en esta democracia mal entendida que existe en España. Este deporte debe ser castigado, don Juan. No podemos permitir que se practique esta burrada- con perdón para los muy leales y preciosos burros. Es un fallo del castellano atribuir a los burros las burdas cualidades del humano
30/12/07
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